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Especialistas en salud intestinal y microbiota. Tratamos la causa raíz de tu padecimiento, no solo los síntomas.
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No somos médicos que sanan. Somos guías que te acompañan, orientan y responsabilizan de tu propia salud. Tu cuerpo tiene toda la capacidad para autosanarse.
El problema no está en tu cuerpo, sino en tratamientos que solo alivian molestias temporalmente. Nos enfocamos en la raíz del padecimiento.
Todos los padecimientos autoinmunes se desencadenan por una alteración en la barrera intestinal. Restauramos tu salud desde adentro.
Los únicos en el país con certificación oficial. Nuestros productos son medicamentos naturales, no simples suplementos.
Te instruimos, orientamos y guiamos en tu proceso de sanación. El poder está en ti, nosotros te mostramos el camino.
Especialista en Naturopatía y Salud Intestinal
Me llamo Enson Pastrana Ramírez y desde hace 17 años me dedico a la ciencia de la Naturopatía, enfocándome en el uso y manejo de las plantas, los alimentos y sus derivados.
He sido muy autodidacta y he tenido la oportunidad de estudiar literatura completa sobre Ayurveda, principios básicos de medicina tradicional China y manejo de herbolaria.
Me he especializado en atender la salud con un enfoque directo a la microbiota intestinal, considerando que todos los padecimientos autoinmunes se desencadenan por una alteración en la barrera de los intestinos.
"El médico no es el que sana. La persona sólo necesita quien la acompañe, la guíe, la instruya, la oriente y la responsabilice de su propia salud."
- Enson Pastrana
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La barrera que protege tu organismo y su posible relación con más de 70 enfermedades
Durante años hemos aprendido a pensar en las enfermedades de forma aislada: el dolor en una articulación pertenece a la articulación, un problema de la piel pertenece a la piel, una alteración metabólica pertenece al metabolismo y una enfermedad autoinmune pertenece exclusivamente al sistema inmunológico.
Pero la fisiología humana es mucho más compleja.
Allí se encuentran células intestinales, mucus, microbiota, vasos sanguíneos, tejido inmunológico y una red nerviosa que mantiene una comunicación permanente con el cerebro.
Por eso, cuando la barrera intestinal pierde parte de su capacidad para seleccionar qué sustancias pueden atravesarla, puede producirse un fenómeno conocido como .
En lenguaje sencillo: la barrera intestinal puede volverse más permisiva de lo que debería.
Que exista una asociación entre permeabilidad intestinal y una enfermedad no significa automáticamente que el intestino sea la única causa de esa enfermedad ni que reparar la barrera intestinal por sí solo pueda curarla. La genética, el ambiente, las infecciones, el estilo de vida, la alimentación, el sueño, el estrés, los medicamentos y muchos otros factores participan.
Imagina la pared intestinal como una frontera. Esa frontera debe permitir el paso de sustancias que necesitamos —agua, minerales, nutrientes, productos de la digestión, vitaminas y otras moléculas útiles— y, al mismo tiempo, limitar el paso hacia el organismo de microorganismos, toxinas y moléculas potencialmente dañinas.
Esta función depende de una estructura mucho más sofisticada que una simple pared. Las células que recubren el intestino están conectadas entre sí mediante estructuras llamadas o tight junctions. Estas uniones funcionan como pequeños puntos de control que permiten mantener una permeabilidad selectiva.
El término científico más apropiado es aumento de la permeabilidad intestinal.
La barrera intestinal es un sistema completo. No depende exclusivamente de las células intestinales. Podemos imaginarla como varias líneas de defensa:
Recubre el epitelio intestinal y crea una separación física entre muchas bacterias y las células intestinales.
Regulan el espacio entre las células. Participan moléculas como claudinas, ocludina y proteínas ZO.
Miles de millones de microorganismos que participan en el metabolismo, inmunidad y mantenimiento del ambiente intestinal.
Una enorme proporción de la actividad inmunológica está relacionada con el tracto gastrointestinal.
Una compleja red neuronal con comunicación bidireccional con el sistema nervioso central: el eje intestino-cerebro.
No existe una única causa. La permeabilidad intestinal puede verse influida por múltiples factores.
Las dietas caracterizadas por una elevada presencia de productos ultraprocesados, exceso de azúcares refinados, grasas de determinados perfiles, baja cantidad de fibra y elevada exposición a múltiples aditivos han sido objeto de intensa investigación. Las revisiones recientes destacan especialmente el interés científico en emulsionantes, edulcorantes no nutritivos, conservadores, colorantes y otros aditivos, aunque la evidencia no es igual para todos y buena parte de los datos proviene de modelos experimentales. (PubMed)
No sería correcto afirmar que "todos los colorantes" o "todos los conservadores" producen intestino permeable. El efecto depende del compuesto, la cantidad, la frecuencia, el contexto dietético y las características individuales.
Una de las grandes preocupaciones actuales no es solamente un ingrediente aislado, sino el patrón alimentario completo. Muchos productos ultraprocesados combinan alta densidad energética, exceso de azúcares, grasas, sodio, baja fibra, emulsionantes, edulcorantes, conservadores, colorantes y saborizantes.
Las investigaciones recientes señalan asociaciones entre un alto consumo de ultraprocesados, alteraciones de la microbiota y cambios en la función de la barrera intestinal. Sin embargo, todavía necesitamos más estudios de intervención en humanos para determinar cuánto contribuye cada compuesto. (PubMed)
Los antibióticos han salvado millones de vidas y, cuando están indicados, pueden ser fundamentales. El problema aparece cuando existe utilización innecesaria, automedicación, tratamientos repetidos o demasiado prolongados.
Vía bajo investigación:
antibiótico → alteración microbiana → cambios metabólicos e inmunológicos → posible alteración de la función de barrera
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco y aspirina, también han sido relacionados con alteraciones gastrointestinales y de la barrera intestinal.
Esto no significa que una persona deba abandonar un medicamento indicado por un profesional. Significa que el uso frecuente o prolongado de determinados medicamentos merece ser evaluado dentro del contexto global de la salud gastrointestinal. (PubMed)
Otro grupo que merece atención son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), utilizados para disminuir la producción de ácido gástrico. Son útiles cuando existe una indicación médica adecuada, pero modificar de manera prolongada la acidez gástrica también puede modificar el ecosistema microbiano.
Cuando aumenta la permeabilidad intestinal pueden producirse cambios en la interacción entre microbiota, epitelio intestinal, sistema inmunológico, metabolismo y sistema nervioso. En determinados contextos, componentes procedentes del lumen intestinal pueden atravesar una barrera alterada y activar respuestas inmunológicas.
Esto no significa que cualquier molécula que atraviese el intestino produzca automáticamente una enfermedad. El organismo dispone de múltiples mecanismos de defensa y eliminación. El problema aparece cuando existe una alteración persistente dentro de un contexto biológico susceptible.
El intestino mantiene una comunicación permanente con el sistema inmunológico. La microbiota puede influir sobre células inmunitarias y producir metabolitos capaces de modificar diferentes respuestas inflamatorias. Cuando existe disbiosis y alteración de la barrera, pueden cambiar las señales que recibe el sistema inmunológico.
Asociación no significa causalidad
En algunas enfermedades todavía no sabemos si la alteración intestinal precede a la enfermedad, si la enfermedad produce la alteración intestinal, o si ambas cosas se retroalimentan. Esta pregunta sigue siendo uno de los grandes temas de investigación.
La siguiente clasificación no significa que la permeabilidad intestinal sea la causa única de estos padecimientos. Significa que existe literatura científica que ha investigado una asociación, mecanismos compartidos o alteraciones de la barrera.
1. Enfermedad de Crohn
2. Colitis ulcerosa
3. Síndrome de intestino irritable
4. Enfermedad celíaca
5. Colitis microscópica
6. Gastroenteritis infecciosa
7. Diarrea asociada a antibióticos
8. Infección por C. difficile
9. Sobrecrecimiento bacteriano (SIBO)
10. Estreñimiento funcional
11. Dispepsia funcional
12. Enfermedad por reflujo
13. Alteraciones de la mucosa intestinal
14. Enfermedades hepáticas (eje intestino-hígado)
15. Obesidad
16. Síndrome metabólico
17. Resistencia a la insulina
18. Diabetes tipo 2
19. Diabetes tipo 1
20. Hígado graso metabólico
21. Alteraciones del metabolismo lipídico
22. Hiperglucemia
23. Inflamación metabólica
24. Enfermedad cardiovascular metabólica
25. Artritis reumatoide
26. Espondilitis anquilosante
27. Espondiloartritis
28. Lupus eritematoso sistémico
29. Esclerosis múltiple
30. Diabetes mellitus tipo 1
31. Enfermedad celíaca
32. Tiroiditis de Hashimoto
33. Enfermedad de Graves
34. Psoriasis
35. Artritis psoriásica
36. Hepatitis autoinmune
37. Síndrome de Sjögren
38. Esclerodermia
39. Enfermedades inflamatorias sistémicas
40. Algunas vasculitis autoinmunes
41. Rinitis alérgica
42. Asma
43. Dermatitis atópica
44. Eccema
45. Alergias alimentarias
46. Esofagitis eosinofílica
47. Rinosinusitis crónica
48. Hipersensibilidades alimentarias
49. Depresión
50. Ansiedad
51. Enfermedad de Alzheimer
52. Enfermedad de Parkinson
53. Esclerosis múltiple
54. Trastornos del espectro autista
55. Alteraciones neuroinflamatorias
56. Trastornos neurodegenerativos
57. Alteraciones intestino-cerebro
La investigación en este campo está creciendo rápidamente. Se han encontrado alteraciones de la barrera intestinal y de la microbiota en distintos trastornos neurológicos y psiquiátricos, pero todavía estamos lejos de demostrar que la permeabilidad intestinal sea la causa primaria. En Parkinson, por ejemplo, se investiga la relación entre microbiota, barrera intestinal, inflamación y acumulación de alfa-sinucleína. (PubMed)
58. Síndrome de fatiga crónica
59. Fibromialgia
60. Migraña
61. Endometriosis
62. Síndrome de ovario poliquístico
63. Alteraciones hormonales
64. Enfermedad cardiovascular
65. Hipertensión
66. Enfermedad renal crónica
67. Enfermedad hepática crónica
68. Pancreatitis
69. Sepsis
70. Cáncer colorrectal
71. Cáncer gastrointestinal
72. Alteraciones de respuesta al estrés
73. Alteraciones del sueño
74. Trastornos funcionales gastrointestinales
75. Inflamación sistémica de bajo grado
Importante: en este último grupo la evidencia es particularmente variable. Algunas asociaciones son preliminares o provienen principalmente de modelos animales. Por eso no deben interpretarse como una lista de enfermedades "causadas por el intestino".
La sangre procedente del intestino llega al hígado a través de la circulación portal. Esto significa que los productos derivados de la alimentación y del metabolismo microbiano están en comunicación directa con uno de los principales órganos metabólicos del organismo.
Cuando existe alteración de la barrera intestinal y cambios en la microbiota, aumenta el interés científico por el posible papel de productos microbianos, inflamación y señalización metabólica en enfermedades hepáticas. La relación entre barrera intestinal, obesidad y enfermedad hepática metabólica es un área activa de investigación. (PubMed)
El intestino mantiene una comunicación bidireccional con el cerebro. Participan el nervio vago, el sistema nervioso entérico, el sistema inmunológico, metabolitos bacterianos, ácidos grasos de cadena corta, neurotransmisores y precursores, hormonas y señales inflamatorias.
Debemos abandonar una idea simplista: "Todo viene del intestino". No. La relación correcta es un sistema complejo e interconectado.
La microbiota no es simplemente una colección de bacterias. Es un ecosistema que incluye bacterias, arqueas, hongos, virus, bacteriófagos y microorganismos que todavía no conocemos completamente.
Fermentación de fibra
Ácidos grasos de cadena corta
Interacción inmunológica
Metabolismo de nutrientes
Resistencia a invasores
Mantenimiento de la mucosa
Cuando determinadas bacterias fermentan fibra alimentaria producen metabolitos conocidos como . El butirato, en particular, constituye una fuente energética importante para los colonocitos y participa en la función de barrera y regulación inmunológica.
La alteración crónica del sueño puede modificar la regulación metabólica e inmunológica.
El estrés sostenido puede modificar la motilidad intestinal y la comunicación intestino-cerebro.
El ejercicio se relaciona con modificaciones favorables de la diversidad de la microbiota.
El consumo excesivo puede afectar la mucosa, la microbiota y la función de barrera.
Las infecciones gastrointestinales pueden alterar temporalmente el ecosistema intestinal.
Antibióticos, AINEs e IBP pueden modificar el ambiente intestinal.
No.
Y esta aclaración es fundamental. La ciencia actual no permite afirmar que la permeabilidad intestinal sea la causa única de más de 70 enfermedades. Lo que sí podemos decir es que existe una creciente evidencia de que la barrera intestinal, la microbiota y el sistema inmunológico están conectados con múltiples procesos patológicos.
En algunas enfermedades la relación está muy bien estudiada. En otras todavía intentamos determinar qué aparece primero, qué causa qué, qué factores modifican la relación, qué personas son más susceptibles y si modificar la barrera intestinal cambia realmente el curso de la enfermedad. Esta distinción entre asociación, mecanismo y causalidad es fundamental.
No existe una solución universal. Pero existen principios de estilo de vida que tienen sentido desde la fisiología intestinal:
Priorizar alimentos mínimamente procesados: verduras, frutas, tubérculos, semillas, frutos secos, legumbres y alimentos ricos en fibra.
Aumentar la diversidad vegetal: una microbiota diversa necesita diversidad de sustratos.
Consumir suficiente fibra: constituye uno de los principales sustratos para la fermentación microbiana.
Reducir los ultraprocesados: especialmente cuando desplazan alimentos nutricionalmente densos.
Evitar antibióticos innecesarios: pero nunca suspender uno prescrito sin hablar con el profesional que lo indicó.
Dormir adecuadamente, mantener actividad física, moderar el alcohol y gestionar el estrés.
Quizá uno de los mayores cambios de paradigma consiste en dejar de pensar en el intestino únicamente cuando existe diarrea, estreñimiento, gases, inflamación o dolor abdominal. El intestino participa en procesos mucho más amplios.
Nutrición + Inmunidad
+ Microbiota
Hígado + Cerebro
Sistema endocrino